…se convierte en el más gratificante.
Un día duro el de ayer (o hoy) y sobre todo, ajetreado. Ya prometía cuando empezamos la primera clase matinal, de historia, a las 9 de la mañana y cuando comenzamos a coger apuntes como locos.
Y luego de rescate, grabado está, a por un miembro de Acack que había sido encerrado por su compañera de piso. Eso sí, sin querer. O al menos eso dice ella…
Y, por si no fuera poco, corriendo de vuelta a la Universidad para preparar la exposición de la última clase, la de empresas, que como siempre, ha estado muy bien y muy divertida.
Luego, por fin, llegó un poco la calma a mi cabeza en la hora de comer, que estuvo repleta de risas como de costumbre. Pero no llegó la calma total sólo por el hecho de que más tarde tenía que hacer una práctica horrenda.
Tras la comida, trayecto motorizado hacia su casa y a ponerse con las prácticas. Ah, acompañado de una pizca de estrés como últimamente. Y cuando todos se van, yo me vuelvo para comprar mis cosas e irme a casa a terminar mi trabajo, pero al menos no hice la compra solo.
Creo que el momento del trayecto de mi casa hacia el supermercado fue el único de todo el día en el que tuve tranquilidad y calma completa para mi cabeza. Quizás sea por que no esté acostumbrado a esa compañía.
Ahora mismo, estoy solo en casa escuchando música a toda pastilla, pero derrotado en el sofá con ganas de nada.
Y no sé por que, pero quería actualizar para desconectar un poco de todo, que últimamente me puede, y mira que cuesta…
Por que lo bueno, siempre está por llegar...
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