Hace pocos minutos un amigo me ha preguntado "¿qué tal la semana?" y mi respuesta, simplemente ha sido: "horrible".
Parándome a pensar, esta ha sido, probablemente, la peor semana de mi vida. Pero no por el hecho de que me hayan ido mal las cosas, si no por que han sido tantas cosas y todas tan diferentes...por dios!
Estrés, agobios, discusiones, lloros, gritos...de todo. Cada situación ha tenido una reacción distinta, pero saben lo mejor? Que todavía no he explotado. Quizás ayer por la tarde hubo un conato de explosión debido a una disputa verbal bastante tensa, pero al final se consiguió lo que quería y vino el relax.
Al menos, de todas las cosas que han pasado durante esta semana, la última salió bien, aunque si me dieran a elegir puedo decirles ya que hubiera escogido otra opción a mejorar.
Como he dicho anteriormente, no he terminado de explotar aún. Sí, he conseguido desahogarme, pero sólo una noche y de la manera que más odio en el mundo y como decía aquel en una canción: llorando cuando nadie me ve.
A estas horas y tras la semana que llevo, la inspiración escasea, pero lo que no para de sonar en mis altavoces es una canción que siempre llevaré conmigo.
Por lo que bueno, siempre está por llegar...
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