El deporte es una vía de escape para cuando no hay nada que hacer, y si se es un aficionado empedernido perfecto, pero si no... En mi caso, afortunadamente, tengo que decir que soy de ese tipo de aficionados al que no le importa ver o fútbol, o baloncesto, o tenis, o atletismo, etc.
La generación a la que pertenezco tiene la suerte de poder disfrutar de la Edad de Oro del deporte español, ya que los éxitos caen uno detrás de otro: los Tours de Alberto Contador, los dos añillos de campeón de la NBA de Pau Gasol con los Lakers, Fernando Alonso con sus dos campeonatos de Fórmula 1, Rafa Nadal y sus victorias en París, Melbourne y Londres, Lorenzo y Pedrosa con las motos; y, sobre todo, la "roja", que reina tanto en baloncesto como en fútbol en Europa y en el Mundo.
Y lo que está por venir...
Todas estas victorias crean afición y las generaciones futuras ya están dando que hablar.
Pero la grandeza del deporte español no sólo reside en las victorias, si no en lo que transmite a la sociedad: trabajo en equipo, humildad, cotidianidad... Y lo más grande, es que consigue que olvidemos por unos instantes todos los problemas que tenemos actualmente en estos tiempos que corren, y porque nos unen a todos los españoles consiguiendo que todos gritemos a viva voz:
!QUE VIVA EL DEPORTE!
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